Categoría: Cuentos singulares
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La espera
Al caer la tarde, sin falta, ella le esperaba en el jardín, junto al estanque. Tan pronto aparecía a lo lejos la primera pista anaranjada del crepúsculo, la silueta femenina se recortaba contra la luz del sol que corría hacia el granate, antes de ocultarse por completo. Él partió en otro ocaso, con la promesa…
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El extranjero
El extranjero había llegado al límite de sus fuerzas. Los mapas le habían traicionado en su periplo por el desierto. Antes, había perdido de vista el Nilo, última referencia conocida que le quedaba. Hacía un par de días, su caballo se asustó y salió corriendo, dejándole a merced del sol y de una cantimplora ya…
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Un viejo retrato
El retrato llevaba décadas enteras colgado en la pared principal del gran salón. Con el fantasma que vivía en él. Solo en ocasiones especiales, las pesadas puertas de la elegante estancia se abrían y un ejército de doncellas y lacayos se ocupaban de que estuviera a punto a la hora de la cena, cuando empezaran…
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Sigrid
Sigrid había pasado incontables horas contemplando el océano desde la amplia terraza. Hacía décadas, un joven que pronto se convertiría en su marido, la llevó hasta aquella casa de grandes ventanales por los que podría contemplar su querido azul en todo momento. No solo eso, también escucharía el sonido salado que le reconfortaba y le…
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Un faro de tierra firme
Cuando Salvatore se instaló en el faro, desde el balcón podía ver cómo rompían las olas abajo, en la costa escarpada que lo rodeaba. De hecho, le gustaba sentarse allí para ver la puesta de sol mientras intentaba aprender a fumar; estaba decidido a usar la pipa, cosa que le parecía acorde con el puesto,…
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La última torre
El marino supo que había llegado al fin del mundo. Aunque sentía el cuerpo agarrotado por tantos días aferrado a los remos, ahora, sin embargo, tenía el espíritu sereno, una vez alcanzado su destino incierto. Las olas embistiendo la pequeña embarcación con la que jamás hubiera creído lograr tamaña proeza, por grande que fuera su…
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Eguzkilore
Oihana llevaba un rato escondida en la hendidura de la roca. El bosque le ofrecía resguardo y le ocasionaba temor a partes iguales, en ese intervalo nocturno justo un poco antes del alba. Incapaz de moverse, percibía con gran intensidad la cercanía del ser por el que se sentía perseguida. Necesitaba llegar a la casa…
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Leyenda número cuatro
Había una vez, en una época muy lejana, un inmenso palacio habitado por tres hermanas. Tan inquietas eran, que su madre, por entretenerlas, les dejó imaginar un color a cada una para que jugaran con él, en el espacio de los mortales. Por riguroso orden, cada una teñía los campos y las ciudades con el…