El viento furioso agita su pelo y su estómago.
La tormenta se acerca por el horizonte a la vez que la sensación de ira incipiente crece en su interior. Parece como si los elementos se aliaran con él en un intento de acompañarle ese día en el mundo.
Huir, escapar… Desaparecer de todo aquello y despertar en otro lugar y en otro momento.
A lo lejos se escucha un trueno, justo después de la luz cegadora que le ha hecho cerrar los ojos. El instante…. Ese segundo entre los dos fenómenos… la mínima espera que precede al estruendo que llega sin poder evitarlo. Como su destino.
El olor familiar a tierra mojada empieza a inundarlo todo. Mira al cielo y sabe que la lluvia no tardará en aparecer. Desea con toda su alma que le empape con violencia y arrastre su consciencia hasta el olvido.
Una renovación, un punto y aparte.
Una vida nueva alejada de los errores del pasado.

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